Día Mundial del Parkinson
Enfermedad de Parkinson: el impacto en los pacientes y sus familias

Se estima que actualmente 10 millones de personas viven con esta enfermedad en el mundo. El diagnóstico precoz y tratamiento curativo siguen siendo los principales desafíos.
Cada 11 de abril se conmemora el Día Mundial del Parkinson, una enfermedad neurodegenerativa cuya prevalencia aumenta de manera sostenida desde hace décadas. En Chile, se estima que alrededor de 40 mil personas viven con esta condición, y una proporción importante permanece sin diagnóstico, en parte debido a que sus primeras señales pueden pasar desapercibidas.
“Tradicionalmente el Parkinson se reconoce por síntomas motores como el temblor que está ausente en hasta un 30% de los casos, rigidez y lentitud de movimiento, pero lo que muchas personas desconocen es que los llamados síntomas no motores pueden aparecer años antes y tener un impacto incluso mayor en la calidad de vida de quienes padecen la enfermedad”, explica el Dr. Philippe Salles, neurólogo del Centro de Neurociencias de Clínica Universidad de los Andes.
Estas manifestaciones “no motoras” incluyen síntomas que en muchos casos pueden aparecer décadas antes de las manifestaciones motoras. Entre ellas destacan:
Pérdida del olfato (presente en más del 80% de los casos)
Estreñimiento persistente
Actuación de sueños de contenido onírico violento (por ejemplo, golpear mientras duermen)
Trastornos del ánimo como depresión
“Estas señales, siendo inespecíficas, pueden normalizarse o atribuirse a otras causas, pero también pueden ser las primeras alertas de la enfermedad. Por eso, si aparecen, es recomendable consultar a un especialista”.
Con la progresión de la enfermedad, en algunos casos pueden asociarse a otros trastornos no motores, como cambios del ánimo, alteraciones cognitivas, problemas del sueño, problemas urinarios, dolor y caída de la presión arterial. Con el avance de la patología aparecen los síntomas motores y se suman otras dificultades, entre ellos:
Inestabilidad Postural
Congelamiento de la marcha (bloqueos en los pasos).
Caídas
Postura encorvada
Voz apagada
El Parkinson se produce por la pérdida progresiva de neuronas que producen dopamina, sustancia clave para el control del movimiento, y cuando se manifiestan los síntomas motores, ya existe una pérdida significativa de estas neuronas.
Si bien actualmente no existe una cura, los avances en tratamientos han cambiado el pronóstico. “Hoy contamos con terapias que permiten controlar los síntomas y mantener la autonomía por muchos años. Pero el diagnóstico precoz sigue siendo clave”, señala el Dr. Salles.
El manejo es integral e incluye tratamiento farmacológico, rehabilitación física, fonoaudiología y apoyo psicológico. Esta es una enfermedad que impacta en la familia también, por lo que es importante considerar la sobrecarga del cuidador, especialmente en etapas avanzadas, vigilando la aparición de síntomas como depresión y ansiedad. La actividad física y una alimentación adecuada son pilares fundamentales en el manejo de la enfermedad desde el diagnóstico.
En cuanto a la progresión del Parkinson, se asocia con una menor duración del efecto de estos fármacos, y pueden aparecer movimientos involuntarios de torsión o balanceo. En esta etapa se deben considerar terapias avanzadas, existiendo bombas de infusión de medicamentos y alternativas quirúrgicas. En casos seleccionados, la mejor alternativa será la estimulación cerebral profunda, una cirugía que consiste en implantar electrodos en zonas específicas del cerebro que regulan el movimiento.
“Esta terapia no cura la enfermedad, pero puede mejorar significativamente la calidad de vida en pacientes bien seleccionados, especialmente cuando los medicamentos dejan de ser suficientes”, explica el especialista.



