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Estudio de consultora Almabrands Casi tres de cada cuatro chilenos no se siente realizado en su trabajo actual

Además, la investigación detecta brechas notables entre altos cargos y sus equipos en la forma en cómo las personas sienten que lo que hacen tiene impacto, valor y proyección en su organización.

 

 De acuerdo al Purpose Index, de la consultora Almabrands, primer estudio que mide la madurez del propósito en las organizaciones y la realización de los trabajadores, casi tres de cada cuatro chilenos (73%) no se siente realizado en su trabajo actual, versus el 66% que se registra en Estados Unidos.

El estudio analiza el desempeño de 3 dimensiones clave (RIC): la capacidad de tener relaciones significativas (R), el sentido de impacto (I) y contribución que las personas ven en su trabajo, y la capacidad de crecer y desarrollarse en lo personal y laboral (C). La realización de las personas requiere que estas 3 dimensiones tengan un buen desempeño y, dados sus débiles resultados, fortalecerlos es clave para construir organizaciones con una cultura movilizadora, que tengan  mentalidad de propósito y activen su desarrollo potenciando la realización de las personas.

Este estudio que considera a 500 personas encuestadas, “busca poner de relieve cómo la productividad y el crecimiento no se construyen sólo con planes y estrategias de negocios sino que éstos se potencian cuando las personas tienen propósito y se sienten motivadas e identificadas con lo que hacen”, dice Carolina Altschwager, socia fundadora de Almabrands.

 

Brechas evidentes y que impactan

Al analizar las diferencias por segmento, la brecha de mayor impacto se da entre los directivos y gerentes (82% con alto nivel de realización), en comparación con jefaturas y profesionales (31% en un nivel bajo) y técnicos y administrativos (25% en un nivel bajo). Los primeros perciben altos niveles de propósito: sienten que lo que hacen tiene impacto, valor y proyección, a diferencia del resto de los colaboradores.  “Tener una mentalidad de propósito no puede ser un lujo reservado a unos pocos; es un desafío pendiente para toda la organización”, añade Cristián Irarrázaval, gerente de formación y transformación cultural en Almabrands.

Algunos segmentos que muestran un mejor desempeño en los niveles de realización son los grupos de mayor edad (60 a 75 años) reflejando expectativas y exigencias diferentes en el entorno laboral; quienes trabajan en empresas grandes frente a las pequeñas, revelando el valor de la gestión de personas en las organizaciones de mayor tamaño; y quienes se desempeñan en formato híbrido/online, modalidades cada vez menos frecuente en comparación al presencial, pero que siguen siendo más gratificantes.

 

Desafíos más relevantes

La madurez organizacional de las empresas con el propósito mide el nivel de conocimiento, activación e identificación de la personas con la razón de existir del lugar donde trabajan.  Si bien hay avances en el conocimiento de las personas respecto al ‘para qué’ existe la organización en la cual trabajan, los niveles de activación e identificación tienen mucho espacio para mejorar.

Es decir, el propósito está presente en el discurso, pero aún falta integrarlo en la práctica diaria. ¿Cómo hacerlo? Conectando con el propósito personal de cada trabajador y activándolo desde cada una de las dimensiones del RIC. Haciendo vivo el propósito de las personas y la organización en las relaciones que construimos, en el impacto que aspiramos lograr y los espacios de crecimiento y desarrollo que habilitamos. Y esto ocurre en espacios de reflexión, de conversación, de construcción de sentido.

“La productividad, el crecimiento no se logra solo con vorágine, con aceleración y estrés. Se logra construyendo sentido y motivación, y está es una deuda que tenemos como líderes. Solo un 39% considera que en su organización se promueven espacios de reflexión sobre el trabajo” añade Carolina Altschwager.

Las conclusiones son evidentes: se requiere fortalecer la realización personal en el trabajo, porque más realización genera más productividad; acortar la brecha entre directivos y equipos ampliados; y generar espacios de construcción de sentido.

Almabrands lleva 12 años trabajando en torno al propósito. Primero, desde una mirada organizacional, y luego, con un enfoque hacia el interior de la empresa: cómo transformar ese propósito en una forma concreta de construir cultura e involucrar a los equipos, conectando con aquello que da sentido a las personas.

 

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