Volver al colegio: cómo elegir mochilas y zapatos que cuiden la salud de los niños
Escoger correctamente estos elementos ayuda a evitar lesiones en la espalda, pies y articulaciones que pueden afectar el desarrollo infantil.

El inicio del año escolar implica también una de las compras más importantes para las familias: la mochila y los zapatos del colegio. Sin embargo, más allá del diseño o la marca, la elección de estos elementos puede tener un impacto directo en la salud de los niños.
Una mochila mal ajustada o un calzado inadecuado pueden generar molestias que, con el tiempo, se transforman en problemas posturales o alteraciones del desarrollo musculoesquelético. Por eso, el Dr. Juan Fuenzalida, traumatólogo pediátrico de Clínica Universidad de los Andes, recomienda fijarse en algunos aspectos claves antes de comprar.
Mochila
El peso
El peso total de la mochila, incluyendo libros y útiles, no debe superar el 10% al 15% del peso corporal del niño. Una carga excesiva puede provocar dolor lumbar, torácico o contracturas. Se sugiere preferir mochilas con espalda acolchada, tirantes anchos y ajustables, y, si es posible, con cinturón de sujeción en la cintura o el pecho, que ayudan a distribuir mejor el peso.
La forma
La mochila debe quedar cerca del cuerpo, apoyada en la zona media de la espalda, sin sobrepasar la línea de la cintura. Los modelos con ruedas pueden ser una buena alternativa, siempre que el niño pueda manipularlos sin forzar la postura ni levantar peso al subir escaleras.
Zapatos
Zapatos que acompañan el crecimiento
En cuanto al calzado, es fundamental que se ajuste bien al pie, pero sin apretar, y que permita el movimiento natural de los dedos. El material debe ser flexible y transpirable, con suela antideslizante y buen soporte en el talón. Se recomienda revisar el número, al menos, cada tres o cuatro meses, ya que los pies de los niños crecen rápidamente.
El calzado en general y a toda edad, es un “protector” para el pie. El objetivo al ponernos calzado a diario es cuidar los pies, evitar que duelan, se mojen, se quemen, se enfríen, se ensucien, etc.
El pie, además de ser un efector del transporte y desplazamiento humano, es un efector del sistema de equilibrio, es decir, se adapta a las irregularidades del terreno, y mantiene la verticalidad corporal. Es un órgano dinámico, flexible y móvil.
Por tanto, el mejor calzado es el que mejor protege y más se parece a caminar descalzo, pudiendo mover intrínsecamente el pie. “Blando, flexible, amplio y cómodo. A mi parecer, la zapatilla deportiva es la que mejor cumple con esas características” añade el especialista.
Señales de alerta
Dolores frecuentes en la espalda, pies o rodillas, desgaste irregular del calzado o posturas encorvadas al caminar pueden ser señales de que algo no está bien. En esos casos, se recomienda consultar a un especialista en traumatología.
“El llamado es a elegir con conciencia. Una buena mochila y un calzado adecuado no solo previenen molestias, sino que también contribuyen a un crecimiento sano y a una postura correcta” añade el Dr. Fuenzalida.



